GRANDIDIERITE

ESTAFADA

“GRANDIDIERITE ESTAFADA”
Este es el sumario de la piedra preciosa y rara llamada “GRANDIDIERITE” que me fue estafada por “DANIEL” el estafador, un tasador, gemólogo, y dueño de una tienda de antigüedades situada en la Calle Arganzuela 21, en Madrid, Madrid, dicha tienda se llama “ALMONEDA-PORTER”.
A “DANIEL” le conozco desde mediados del año 2000 pero solamente a nivel de cliente de su tienda de antigüedades. A través de todos estos años he conocido particularidades de su persona, y la que más me llamó la atención es que él es un gran entusiasta de la gemología.
Sabiendo de antemano que a él le gusta observar piedras que destacan de otras piedras más corrientes y comunes, decidí llevarle la “GRANDIDIERITE” en cuestión para que la observara. Dado que la “GRANDIDIERITE” ofrece unas particularidades muy especificas que ninguna otra piedra muestra, cuando la llevé a la tienda, alrededor de unas tres semanas antes de que me la estafara, en pleno Agosto, y obviamente, al ser un gran entusiasta de la gemología, “DANIEL” se emocionó observando la piedra dada las tres particularidades que ésta presenta; Tricroísmo, cambio de color según el ángulo del cual se mire, tres colores, azul transparente (la parte más apreciada de dicha piedra), zonas blancas translucidas, zonas ocres menos translucidas, y todo un espectáculo de inclusiones que se diferencian de cualquier otra piedra, es como mirar a las galaxias. Jamás le había visto gastar tanto tiempo observando con la lupa de relojero una piedra. Quedó claro que la piedra le entusiasmó, y él empezó a ofrecer colecciones de monedas de Euros y unos Albumes de Sellos Españoles. Le dije que ya hablaríamos sobre el asunto, sobretodo porque ahora la Feria de los domingos de Filatelia en la Plaza Mayor de Madrid no está permitida y yo no tengo a nadie con quien consultar las colecciones que “DANIEL” el estafador estaba ofreciendo. Ese día opté por no decirle de que piedra se trataba para ver si él adivinaba. Dados los acontecimientos posteriores, “DANIEL” el estafador de la “GRANDIDIERITE” estaba simplemente actuando como si no supiese nada acerca de la piedra. El tamaño de la piedra pudo verlo con detención, además, yo había apuntado las dimensiones de la piedra en un trozo de papel que llevaba junto con la piedra en una bolsita de plástico. Digo esto porque “DANIEL” tuvo tiempo de sobra para procurarse una piedra que se pareciese bastante a la “GRANDIDIERITE” ya que yo no volví a llevársela hasta tres semanas después más o menos.
El Miércoles 16 de Septiembre del 2020, a las 19:30 màs o menos, le llevo un pequeñísimo safiro estrella para que lo observase además de la “GRANDIDIERITE” que ya había visto tres semanas antes y una pequeña piedra que parece ser “GRANDIDIERITE” también, pero que no está cristalizada como la “GRANDIDIERITE” en cuestión. Me dijo que él ya disponía de un safiro estrella de grandes dimensiones, pero el pequeño safiro estrella que yo le mostré le hacía gracia porque más que una estrella parece una araña dado que la estrella se duplica cuando existen varias fuentes de luz.
Me dijo que le gustaría ver la “GRANDIDIERITE” bajo el espectroscopio para ver sus características. Yo en un primer momento le ofrecí que mirase una pequeña “GRANDIDIERITE” que llevaba conmigo, y “DANIEL” el estafador, insistió en ver con el espectroscopio la “GRANDIDIERITE” de más de dos quilates que yo le había mostrado unas tres semanas antes, argumentando que con la “GRANDIDIERITE” más grande podría hacer una mejor observación con el espectroscopio. Yo le dije que muy bien, pero que yo no disponía de dinero para que él hiciese un informe y tasación de la “GRANDIDIERITE” de momento y que lo haríamos más adelante. Sin embargo, le dije que se podía quedar con la “GRANDIDIERITE” para observarla con el espectroscopio, yo pensando que eso le convencería y él quizás me comprase la “GRANDIDIERITE”. El estafador “DANIEL”, me dijo que él llevaba muchos asuntos con mucha gente y que prefería devolverme la “GRANDIDIERITE” el día siguiente, ya que solamente iba a observar la “GRANDIDIERITE” con el espectroscopio, que si el caso fuese de hacer una tasación e informe de la piedra que necesitaría al menos dos días. Tambíen me dio a entender que él primero mira las piedras a través del espectroscopio antes de decidir si merecía la pena hacer un informe sobre una piedra. (Yo cómo llevaba estudiando la piedra todo el verano y para mí quedaba claro que la piedra es una “GRANDIDIERITE” ya que otras piedras no presentan sus peculiaridades no me entraban ningunas dudas con sus comentarios, además pensé, que como la piedra “GRANDIDIERITE” en cuestión es muy específica y como no existen versiones sintéticas de dicha piedra, muy difícil lo iba a tener alguien que quisiese reemplazar la “GRANDIDIERITE” con otra piedra distinta).
Le entrego la piedra preciosa y rara (sólo existen una centena en el mundo entero en la actualidad) a “DANIEL” el estafador en mano sacándola de una bolsita de plástico y él observa la piedra. Luego, le digo mejor que la guarde en una bolsita de plástico para no perderla y le entrego la bolsita de plástico. El estafador “DANIEL” mete la “GRANDIDIERITE” en la bolsita de plástico. Seguidamente le empiezo a explicar que la “GRANDIDIERITE” que le acabo de entregar es muy especial porque reúne todas las cualidades que una piedra “GRANDIDIERITE” preciosa debe llevar, y que otras piedras “GRANDIDIERITE” más comunes en general solamente reúnen un par de las tres cualidades principales de una “GRANDIDIERITE”. El coje la bolsita de plástico de nuevo y observa la “GRANDIDIERITE” para comprobar lo que le estoy explicando y cerciorarse de que es la auténtica piedra la que está recibiendo. Seguidamente, nos ponemos a charlar sobre el valor que una piedra “GRANDIDIERITE” con esas cualidades puede alcanzar. Le comenté que en internet dicha “GRANDIDIERITE” está valorada en $20,000.00 veinte mil dólares el quilate. El enseguida comentó que eso no es caro. Yo le dije, que sí es cara la “GRANDIDIERITE” que le acabo de entregar ya que lleva al menos dos quilates. El argumenta que hay piedras mucho más caras, y yo le respondo que por supuesto, pero que sin embargo, la “GRANDIDIERITE” no deja de ser cara.
Justo después, salimos a la calle ya que era la hora de cerrar y “DANIEL” el estafador debía cerrar su tienda. Dio la casualidad de que un señor muy mayor estaba sentado en unos de los asientos que “DANIEL” coloca afuera de la tienda y de repente “DANIEL” el estafador empieza a hacer unos comentarios que luego me dieron que pensar. Él decía que “ojalá no le atracasen esa noche”, y que si tal cosa ocurriese que “él no iba a hacerse responsable”. (Supongo que estaba insinuando que yo cambiase de idea de dejarle la “GRANDIDIERITE” en cuestión. Claro, que él ya había entrado y salido de la tienda varias veces para meter bártulos dentro de la tienda, yo estaba todo el rato ya fuera de la tienda donde el señor muy mayor se encontraba. En una de esas veces que “DANIEL” el estafador entraba y salía de la tienda saludó a un hombre que parecía estarle esperando dentro del bar de enfrente de la tienda de antigüedades. Me pregunto si el personaje “DANIEL” el estafador ya había hecho el “CAMBIAZO” cuando hizo el comentario de que “si alguien me atraca yo no me hago responsable”).
El día siguiente Jueves 17 de Septiembre, del 2020 a las 13:30 más o menos, llego yo a la tienda de antigüedades del estafador “DANIEL” para recoger la “GRANDIDIERITE”, él como estaba a punto de cerrar la tienda, me dijo que esperase en la puerta y se dirigió al fondo de la tienda para traerme la “GRANDIDIERITE”. Me entrega la supuestamente “GRANDIDIERITE” dentro de la bolsita de plástico, y yo seguidamente la introduzco dentro del bolsillo relojero de mis pantalones para no perderla.
Hago el intento de entregarle otra piedra para que la observase con el espectroscopio y me dice que ya ha visto muchas piedras y que la que yo le estaba mostrando en ese momento probablemente era una esmeralda y que no hacía falta mirarla con el espectroscopio.
Seguidamente empieza a hacer comentarios acerca de la “GRANDIDIERITE” y me cuenta que la piedra que yo le entregué la noche anterior no era una “GRANDIDIERITE” sino un vulgar “CORINDON” sin ningún valor. Asombrado con su comentario, le digo que parece que no estamos hablando de la misma piedra “GRANDIDIERITE” que yo le había entregado la noche anterior, ya que ésta, como he comentado anteriormente, cumple con todos los requisitos de una auténtica “GRANDIDIERITE” sin ninguna duda. Sin embargo, él continúa con su argumento, (el cual parece más unas “frases recitadas” que algo que una persona pudiera comentar en una simple charla), que “se apuesta hasta el brazo derecho que la piedra en cuestión no es más que un vulgar “CORINDON”, que ya la puedo llevar donde yo quiera a analizar que el resultado va a ser un vulgar “CORINDON” sin ningún valor”. Mientras salíamos a la calle el continuaba con sus comentarios “recitados” diciendo “déjate llevar por los gemólogos que somos los que sabemos”. Estupefacto yo con sus comentarios decidí largarme y le dije que ya le traería más piedras.
Justo antes de subir al autobús para regresar a casa saqué la piedra del bolsillo para verla y noté que ésta presentaba más brillo del habitual y que además parecía más nueva. Como no llevaba la lupa conmigo en ese momento no pude comprobar nada hasta llegar a casa. Lo primero que hice al llegar a casa fue coger una lupa y salí a la terraza para analizar la supuestamente “GRANDIDIERITE” que me devolvió “DANIEL” el estafador. Hacía mucho sol, por lo tanto pude apreciar enseguida que la piedra que me había entregado “DANIEL” el estafador, efectivamente, tal y como él había “recitado” hacía unos minutos, era un vulgar “CORINDON” sin ningún valor y no la piedra preciosa, rara y de gran valor “GRANDIDIERITE” que yo le había entregado la noche anterior. Fue tanta la sorpresa que casi me da un infarto.
Enseguida opté por regresar a la tienda “ALMONEDA-PORTER” en la Calle Arganzuela 21, ya que no tenía el teléfono de “DANIEL” el estafador y quizás allí lo encontraría y así fue.
Seguidamente llamo a “DANIEL” el estafador y la línea parecía ocupada. Continué llamando y la línea seguía ocupada. Empecé a pensar que quizás había bloqueado el móvil mío. Pensé que mejor decirle que me había entregado una piedra equivocada para darle oportunidad de rectificar. Pues nó, cuando finalmente contestó el teléfono tuvo “el morro” de decir que la piedra que me había devuelto era la que yo le entregué la noche anterior. (La “GRANDIDIERITE” en cuestión la observó varias veces la noche anterior, tiene “mucho morro” en hacer ése comentario). Le vuelvo a decir que se había equivocado de piedra y que por favor buscase la “GRANDIDIERITE” y me la devolviese. “DANIEL” el estafador siguió insistiendo (“recitando” mejor decir, el “recita” las cosas que se inventa para creérselas él mismo) que me había entregado la misma piedra. Le dije que la “GRANDIDIERITE” estaba muy documentada, y que si no quería devolvermela que me iba a dirigir a la comisaría de policía a denunciarle y que nos veríamos en los tribunales.
Colgué y me dirigí directamente a la comisaría de policía más cercana, que es la del Distrito de Arganzuela y puse la denuncia. Los agentes de policía parecían bastante consternados y dijeron que harían todo lo que ellos pudiesen hacer al respecto. Comprobaron la imágenes que había tomado de la “GRANDIDIERITE” anteriormente y pudieron verificar que efectivamente, la piedra que “DANIEL” el estafador me acababa de entregar era muy similar de tamaño y color, sin embargo, la “GRANDIDIERITE” en cuestión es muy diferente dado que es una piedra preciosa y rara y los agentes al ser muy observadores pudieron apreciar que la “GRANDIDIERITE” crea unas sombras que la piedra que “DANIEL” el estafador me devolvió no logra hacer.
Luego, después de salir de la comisaría de policía, empecé a recordar algunos comentarios que “DANIEL” el estafador había hecho en su tienda en el pasado, dado que le conozco desde el año 2000. Una vez me comentó que los joyeros suelen ser engañados, que no tienen mucha idea de piedras y que a menudo los proveedores les engañan. Me explicó, (ó quizás “recitó”) que muchas señoras le llegan con facturas de las joyerías declarando la autenticidad de las joyas pero que él descubría que tanto los clientes como los joyeros habían sido todos engañados por los proveedores, y que no le quedaba más remedio que decirle a esas personas que las gemas que tenían no eran de valor. Aparentemente, “DANIEL” el estafador, se siente con tal autoridad que solamente él puede tener la última palabra.
A mí particularmente no me ha engañado, él se ha engañado a sí mismo. En cualquier caso, a pesar de que la “GRANDIDIERITE” se la ha quedado grátis, dicha piedra preciosa y rara le va a salir muy cara de todas maneras, en estos instantes ya le está saliendo cara, le habría salido más barata pagando el importe más IVA. En el caso de la “GRANDIDIERITE” en cuestión, yo la descubrí a base de mucha observación e investigación. Me pasé todo el verano con el gran calor que hace en Madrid estudiando la “GRANDIDIERITE”, en vez de irme a la playa, para asegurarme el invierno.

Yo descubrí la “GRANDIDIERITE” en cuestión, la “GRANDIDIERITE” en cuestión descubrió al estafador “DANIEL”.